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Hay momentos en la vida en los que estás tan sumido en la franja de la cotidianidad que probablemente si hicieras un diagnóstico en futuro de lo que van a ser tus días las 2 o 3 semanas siguientes, acertarías.
Sin embargo estos días siento que me están pasando cosas de esas que no tenías apuntadas en ese cuadernillo "predictor", y el test de embarazo de tus días hoy te dice que estás preñada, mañana que no y pasado que vienen septillizos. Inconstante, inesperado y cambiante, quiero decir, porque a veces hasta a mi me cuesta entender mis comparaciones.
Me gusta esa sensación de descontrol. No es emocionante saber lo que pasará. Aunque he de decir que aborrezco la incertidumbre absoluta en cualquier circunstancia. Me gusta tener en una mano una rienda, la de mi vida, y en la otra, unas gafas de quita y pon, eso si muy modernas o muy retro, que ahora se lleva todo, con ventanas a toda la vida que voy dejando atrás, para no olvidarme de quien soy y quien quiero ser.
Eso sí, lo mejor es no hacerse rídiculos test vitales, y dejar que lo que llevemos dentro crezca y crezca, durante mucho más que nueve meses, que eso es lo suficiente para estar vivo, pero insuficiente para una vida.
Bárbara.
miércoles, 28 de febrero de 2007
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1 comentario:
Nunca he tenido diario...Pero seguramente si lo tuviera solo escribiría en él aquellos días que se hubieran salido de "la norma... Son los que luego recuerdas como GRANDES...
Sigue embarazada de vida, que mientras sea solo VIDA tu madre estará más tranquila...
Un beso de esos.
Lu.
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