lunes, 26 de marzo de 2007

· Cronica de una muerte anunciada y de un novio que se va...pero volverán ·

·
Es un día cualquiera. No estás del todo contenta pero estás, coges el metro o el coche, según tu fortuna con la DGT, a mi aún no me han tocado ni rojos ni negros ni pares ni impares ni menos de 3 fallos, hay que ser patán, y ahi vas, a pasar un día en la autopista de la vida, que ya se sabe que ni muy lenta ni muy rápida, sino a su ritmo, que sino ojo!, peligros, no queremos riesgos, al menos no de los malos. Pero a media tarde las cosas cambian. Les pierdes.
Tu vida da un giro que ni las norias comprando 10 fichas a un euro, y te vuelves del reves. Y claro, con la cabeza aún no sabes andar. Coño hay que ver que complicado es todo. Sin tu chico el mundo es como una cloaca, pero a lo grande, y sin tortugas ninja. Ya ni las tortitas con chocolate son plato de buen gusto y los batidos de fresa no tienen color y te saben a mierda, si. Las noches vuelven a tener un Coco bajo la cama, el monstruo de la incertidumbre que no te deja pegar ojo ni aunque te tapes con las sabanas hasta arriba. Sin tu abuela no habrá más escenas de bailes de salón en la cama del hospital con Te amos de abuelos entrañables traducidos en el electrocardiograma, de esos de amor de toda la vida, de esos donde el amor sale hasta por las orejas porque rebosa hasta el ultimo minuto cuando la morfina y los calamantes están paralizandolo todo.
Asi que llegas a casa y te pintas las uñas de un color así como el primero que pillas, porque es algo que siempre te ha entretenido.




A Lau y a Kis, que se que no estan pasando buenos momentos, estoy con vosotras, para pintaros las uñas y para todo lo demas.
Y que recordar a alguien mantiene vivo.
Y que esperar a alguien resucita amor.

Bárbara.

No hay comentarios: